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2 de octubre de 2011

Secretos básicos de la caricatura, develados

Dos jóvenes ilustradores pertenecientes al grupo V de Viñeta dictaron el taller “Cómo hacer caricaturas” en el marco de Viñetazo. Iván Zigarán y Diego Villa contaron los secretos para iniciar el dibujo, coordinaron algunas consignas prácticas y revisaron portfolios de los asistentes.



Siempre nos preguntamos qué tienen de especial esas caricaturas que nos remiten tan fácilmente a la persona que representan. Pareciera que los ilustradores nacen con un “don” que les permite hacer magia, logrando a través de unos simples trazos caracterizar a un sujeto. Quizás fue esto justamente lo que motivó a unas veinte personas a realizar el taller que dictaron Iván Zigarán y Diego Villa el sábado 17 de septiembre, en el marco de la segunda Convención de Historietistas y Humor Gráfico “Viñetazo”. 
La mañana parecía acompañar el entusiasmo de este grupo de personas que comenzaba a reunirse alrededor de la puerta de ingreso a la Capilla del Buen Pastor, cargado de carpetas, hojas y marcadores. Una brisa fresca y el sol que bordeaba el contorno del histórico edificio hacían de la espera un momento para calmar las ansias de descubrir los secretos de cómo hacer caricaturas. 
Diez en punto, se aproximó un guardia que dio paso a través del portón de reja. El contingente comenzó a ingresar expectante del silencio y el color con que el vitreaux teñía el interior de la capilla. Los stands de expositores estaban como descansando. Las diferentes muestras parecían más inmóviles de lo que son en realidad. Y es que tan temprano el entorno carecía del calor que la gente le otorga a Viñetazo en plena jornada por la tarde. 
Allí estaban Iván y Diego, en la sala donde dos días antes había impartido un par de clases el reconocido humorista gráfico “Chanti”. Recibieron al grupo amablemente, invitándolos a tomar asiento y a esperar unos minutos por si alguien estaba retrasado. Así se fueron dispersando, un par de niños en mesas pequeñas, algunos adolescentes y adultos se mezclaron en los tablones preparados para la actividad. 
El cañón ya emitía un par de imágenes sobre la pantalla, un poco más tarde los disertantes comenzaron por presentarse. Mostraron algunos de sus trabajos más importantes, algunos muy difundidos y reconocidos por la audiencia en publicaciones cotidianas, pero claro, no muchos conocían quiénes eran sus autores. Y es que la ilustración en Córdoba está atravesando un arduo proceso de desarrollo, más que nada, la ilustración y el cómic de autor. 


Los tópicos principales de la charla introductoria rondaron sobre el poder representar la naturaleza de la persona, tomando rasgos particulares, detalles que algunos tienen y otros no. A la vez que se avanzaba con numerosos ejemplos, se explicaba sobre la exageración y la expresión justa, el gesto. En esta actividad “uno siempre toma un neutro como imaginario”, contaba Ziga, para luego establecer una comparación. 
Sobre todo se resaltaron tres características principales de la actividad caricaturística: capacidad de observación (tener un “ojo entrenado”), memoria (guardar la información clave de la persona, hay rasgos que se repiten siempre) y soltar la mano (no dibujar con miedo). Sobre todo enfatizaron en este último punto, dejando claro que en un primer momento hay que “guardar la goma en un cajón”. Y esto porque el dibujo tiene dos etapas, el boceto y el acabado. 
Así llegaría el momento de la parte práctica del taller, en la que se experimentaría cuatro técnicas diferentes. Dibujar en un minuto, es decir, a partir del momento en que se mostraba una fotografía había que tratar de captar la esencia de la persona en ese tiempo. Luego de retratar a cinco sujetos, se pasó a la siguiente técnica en la cual se mostraba una imagen durante veinte segundos, para después dibujar lo que se recordaba. Así se retrataron dos rostros más, luego de una explicación impartida por Diego. 
A la tercera consigna la coordinó Iván, quien a través de la búsqueda de tres caminos diferentes representó a un anciano hindú. Luego de repetir la experiencia cada uno de los estudiantes por su cuenta, se dejó una fotografía en pantalla para que expresaran su estilo a partir de la visualización de la misma. 
Con esto fue finalizando el taller, generando un espacio de preguntas a los ilustradores quienes además, revisaron los portfolios de algunos de los asistentes que con mucho entusiasmo esperaron por una revisación y devolución de su obra. Otros recorrieron por última vez las diferentes muestras montadas en la capilla, ahora prestando especial atención a la naturaleza de las caricaturas, los detalles que las hacen particulares y el gesto que las caracteriza. Todo esto imaginando un neutro: los primeros secretos de  la ilustración de caricaturas estaban develados. 

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