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11 de septiembre de 2011

Una conferencia animalesca

Editorial Comunicarte y Librería del Palacio organizan varias de las conferencias que se dictan en el marco de la Feria del Libro Córdoba 2011. Una de ellas tuvo como exponente a Mariana Costa, quien hizo una reseña sobre animales ilustrados en la historia y el mundo, promocionando sus talleres avalados por la editora.




Año tras año, durante el mes de septiembre, la ciudad de Córdoba es el escenario de una singular feria. Donde se montan grandes carpas colmadas de libros, rodeadas por los históricos edificios jesuitas brindando un evento muy convocante. Estamos hablando de la Feria del Libro, desde luego, en la cual también se da lugar a numerosos escritores y artistas que difunden su trabajo en conferencias de interés general. Esto último puede resultar lo más interesante, ya que las librerías y lo que exponen, parecen inmutables a simple vista con el correr de los años.
Ya en agosto una invitación particular vía facebook se presentó resonante. El martes 6 de septiembre en el histórico edificio Obispo Mercadillo (con sala remodelada y reacondicionada) disertaría la charla titulada “Animales ilustrados en la literatura infantil y juvenil”, la artista plástica Mariana Costa. Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea, vicedirectora de la carrera de Diseño Gráfico en Colegio Universitario IES Siglo 21 (mentora y tutora de Trabajos Finales, incluido el de quien narra) y disertante desde 2010 a través de editorial Comunicarte, de una serie de talleres de ilustración que buscan la exploración y el conocimiento de diversos autores y técnicas en la historia y el mundo, en un clima personal y de experimentación ameno.
Había que ir. Con entrada gratuita, buena compañía y motivados por las palabras de la artista en la invitación: “Seremos un zoológico de amigos, de gente que ama la ilustración, la literatura y a los animales… Sólo imaginármelos a todos allí me hace feliz…” 


Palomas con cita obligada en la plaza 
Cayendo la tarde nos dirigimos hacia el Cabildo Histórico. Cruzando al lugar de la cita, en la antesala se recibía al público con la venta de algunas obras de Mariana y además, con la exposición de la muestra “Pensamientos ilustrados”, de Pablo Bernasconi. La artista nos recibió con un beso y nos indicó que estaba finalizando la conferencia anterior en el programa.
Hora 19:30, casi exacta, se pudo ingresar al salón. Una ubicación central cerca del pasillo pareció ideal. Fue entrando gente de a poco, unas treinta personas se ubicaron en sus sillas y no se moverían hasta finalizar la jornada. Unas pocas más también llegarían tarde, alguna que otra señora que se equivocara de conferencia no se hizo faltar. También estaban aquellos que llegarían con ropa de trabajo o mochilas, como quien hubiese salido corriendo de sus obligaciones para disfrutar una vez más de las palabras de la licenciada. 
Karina Fraccarolli, titular de Editorial Comunicarte, dio inicio como moderadora. Hizo una especie de cálculos sobre la cantidad de habitantes que tiene la ciudad, para expresar que de tamaño número sólo una mínima proporción está en la búsqueda y la inquietud constante, ubicando a Mariana Costa entre esta privilegiada selección y calificándola, sobre todo, de “entusiasta”. Prosiguió con la presentación formal donde reconoció su trayectoria académica y comunicó el reciente ofrecimiento de llevar el taller de ilustración a México. Así, dio pie a la artista para que comience con su discurso.
El clima en la sala era sereno. Aportaban a esta sensación de tranquilidad la iluminación tenue, las paredes texturadas y en color verde oscuro. Por supuesto, el piso alfombrado y sobre todo, la actitud expectante del auditorio. Así comenzó “la profe” dirigiéndose a todos de manera muy familiar, resaltando que entre el público se encontraban sus estudiantes, colegas y afectos cercanos. También habló de lo que significaba para ella disertar en el marco de la feria, hablar sobre ilustración en un entorno de libros. Dejó claro, antes de comenzar a correr su reel de diapositivas, que lo que iba a exponer era una “idea subjetiva propia” y que a pesar de la polución de imágenes con la que vivimos en el mundo actual (y sobre la que versaría parte de la charla) no “pensaba” dejar de crearlas.


Los loros pueden copiar, los ilustradores no
Si alguien toma una clase con Mariana, conoce lo que el plagio significa para ella. Deja muy clara su postura en la primera oportunidad que tiene. Es una de sus principales preocupaciones y fue este el primer tópico que presentó. Los ideales de respeto, poder y compromiso en la profesión de las artes visuales, no tienen por qué perderse con la variedad de técnicas de representación que tenemos a mano. Más aún, con la combinación de dichas técnicas, lo que nos otorga una multiplicidad indefinida de recursos. No hay excusas.
Avanzó en el concepto de ilustración, asociándolo a palabras como iluminación, razón, educación y diferenciación. Puso énfasis en que hay que pensarla en la era digital. Mejor ejemplo que el que nos brinda a diario Google no podía dejar de traer a colación. Lo catalogó como un “muestrario de técnicas constante”, mientras pasaba a través del proyector su variada colección de “doodles”. Como remate y relacionando la temática con el lema de la Feria 2011, “El libro en la era digital”, postuló que la ilustración deberá necesariamente adaptarse a nuevos formatos como el e-book, pero así mismo dijo: “Yo no creo que el libro desaparezca”.


Cantidad de animales ilustrados desfilan como hormigas
Hasta el momento, mucho de animales no se había hablado. Más bien, se avanzaba desde un panorama macro de la profesión artística hacia lo micro. De fondo, el sonido del campanario jesuítico sumaba al clima de tranquilidad antes mencionado. El público disfrutaba atento del panorama. Así, la primera frase para entrar en tema fue una cita del antropólogo estadounidense Clifford Geertz: “El hombre es un animal suspendido en lienzos de significaciones que él mismo ha tejido”. Explicó que poder navegar entre tanta significación es una “bendición” y es la esencia de la variedad y la imaginación.
Comenzó el despliegue de imágenes animales, de todo tipo. Un stock de formas de representarlos por el hombre con fines religiosos, místicos y mercadotécnicos. Esquematizaciones bellas y otras ilustraciones en donde se los “mal usa”. Un ejemplo anecdótico es la mascota corporativa de Camel, que en publicidades de la marca connota ideas de superación económica, salud, el físico ideal, entre otras. Cuando la realidad de consumir su producto es la que cientos de usuarios de la red ya manifestaron mediante la ilustración, generando situaciones en donde se ve al camello viejo en hospitales luchando contra el cáncer de pulmón.


¡Scooby-Doo! ¿Dónde estás tú?
Así se siguió avanzando con una selección exclusiva de caricaturas y personajes del reino animal que figuraron en el cine y la televisión. Perros, gatos y tiburones. Zoe, una niña que asistió a la charla, le reprocha a Mariana haber olvidado a “Scooby-Doo” en su catálogo. Hay risas. La artista se disculpa y comenta que en cada conferencia que presenta, alguien le recuerda un faltante. Y es que la ilustración de animales prácticamente no tiene límites. “Los humanos hemos creado un mundo extrañísimo a partir de ellos” menciona.
Hace una reseña entonces de los excesos. El lujo ridículo y en las situaciones a las que exponemos a nuestras mascotas. Imposible para sus alumnos presentes no traer del preconsciente los conceptos impartidos sobre Bruno Munari, reconocido artista y diseñador italiano. “El lujo es la manifestación de la riqueza incivil que quiere impresionar a quien se ha quedado pobre”. Una cita clásica en sus clases.


Pájaro que aprehendió, voló
Así se va perfilando el final de la jornada. Karina menciona que hay que ir cerrando porque el programa de conferencias de la fiesta es ajustado. Se muestran algunas ilustraciones de libro-álbum para niños y comenta sobre el proceso de su obra para la muestra “La silla de imaginar”, que se exhibe en el Patio Menor del Cabildo. Todo esto a un ritmo más acelerado. Pero claro, no podía faltar una selección de sus clásicas sandías y la explicación semántica de la ilustración que realizó para esta charla. “Uno es lo que lee” concluye, mientras se exhibe en la pantalla una jirafa que repasa un libro sobre la sandía y sus manchas se convierten en tal fruta.
Hay aplausos de todos los asistentes, que en minutos vuelven a incorporarse a la agitada noche cordobesa. Ahora tienen un “ojo agudizado” sobre la situación de los animales. No sólo en la literatura y la ilustración, sino en los diversos contextos cotidianos en que nos vemos involucrados.

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